El Ejercicio de Responsabilidad

13 March, 2012

¿De qué somos responsables cada uno de nosotros?, ¿a qué obligaciones creemos estar sujetos?

No sería probablemente desacertado concluir que una parte importante de la sociedad, cree ser responsable de una cantidad ostensiblemente menor de obligaciones de las que debería hacerse cargo.

Delegamos frecuentemente la educación de nuestros hijos en las guarderías, colegios e institutos, pensando (o queriendo hacerlo) que a ellos les resultará más sencillo lograrlo con 25 que a nosotros con uno o dos. Sin olvidar por supuesto, que esperamos además que el nivel de conocimientos adquiridos por nuestros hijos sea notable.

Respecto a tantas y tantas personas necesitadas que nos rodean, de los que en general sólo nos separa el lugar o entorno en el que hemos nacido, debería ser suficiente mirar hacia otro lado esperando y reclamando que sean los gobiernos quienes muevan ficha y arreglen el mundo.

Esperar, esperar, esperar,….

¿Por qué ante la crisis económica mundial, su repercusión nacional o el contagio corporativo, creemos que el ejercicio de responsabilidad será diferente?

“No nos sentimos culpables de haber transformado la ambición en avaricia, hemos vivido mucho mejor, hemos ganado más trabajando en muchos casos menos, y gastando mucho más,…

Pero lo hicimos engañados. Engañados por un sistema que nos empujaba al consumismo, por unos políticos insaciables que querían presumir de logros después efímeros, y por empresarios cegados por los beneficios”

Argumentum ad populum”. Ese es el nombre que reciben aquellas afirmaciones que no por ser muy repetidas y extendidas, se convierten en necesariamente ciertas.
De hecho, las afirmaciones anteriores son tantas veces ciertas como falsas dependiendo del político, del empresario y de la aplicación que se haga del sistema.

Lo que no es en ningún caso falso, es el factor en el que debe de apoyarse la recuperación.
Reactivamente nuestro esfuerzo y sacrificio aportará parte de la solución. No obstante, ésta será insuficiente si no cuenta también con una lección proactiva, un verdadero ejercicio de responsabilidad.

¿Qué puedo hacer yo?, ¿qué podría mejorar en el ejercicio del día a día?, ¿qué actitud necesitan mis compañeros que demuestre para seguir “empujando”?, ¿cuál es el “discurso” poco habitual pero necesario en estos momentos?, ¿cómo me convierto en un verdadero ejemplo?

Hace tiempo que encontrar respuesta a estas preguntas ocupa gran parte de nuestro tiempo en Reevoluciona

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